Mi experiencia en la Quebrantahuesos 2013


Mi accidente se produce en la bajada del "Le Marie-Blanque", después del avituallamiento, a la entrada de la curva que tiene la rejilla metálica en el suelo, curva que no estaba señalizada por nadie, al igual que otras muchas, a diferencia de años anteriores, y posible causa por la que fui envestido por otro ciclista, que según me comento, venia ya pasado desde el giro anterior.

Tuve suerte y me atendieron rápidamente, evacuándome en ambulancia, después de largas conversaciones de a que hospital Francés me trasladaban (Oloron o Pau), finalmente me llevaron al de Pau, donde había un voluntario de la organización que hacia de interprete (D.Juan Ramos), que fue el que se estuvo ocupando de mi todo el tiempo, ni si quiera se fue a comer.

Mi sorpresa se produce, ante la indignación del Sr. Ramos, que tras realizar varias llamas sin éxito, consigue contactar con el coordinador de la organización y este le pregunta muy sorprendido que por que le llama, aun cuando al parecer si tiene conocimiento de mi ingreso en el hospital. Ante la sorprendente falta de interés, mi interlocutor y “Ángel de la Guarda”, detalla mi situación clínica, e informa de la inmediata operación a la que voy a ser sometido, insistiendo en obtener información de quien se ocuparía de mí.

Después de un tiempo, le informa que mandaran un vehículo a recogerme el martes veinticinco, que es cuando en principio estiman me puedan dar de alta. Compromiso que entiendo se comunico, para que no le molestaran mas, ya que la realidad, es que salvo el Sr. Ramos, voluntario de la organización, sin cobrar un duro y que estuvo conmigo hasta mi entrada a quirófano, que dio su teléfono particular para que las enfermeras le llamaran tanto a mi salida de la operación, como al día siguiente (momento en el que pude hablar con el y transmitirle mí agradecimiento), nadie de la organización llamo al hospital, se interesó por mi estado y tampoco se pusieron en contacto con mi persona. Finalmente el domingo, ya operado de la muñeca con cinco clavos y una placa, pedí el alta para poder volver a mi domicilio con mis compañeros, que se acercaron a recogerme.

Resumiendo, por lo vivido, toda la responsabilidad de la organización acaba cuando eres trasladado y entregado, desde ese momento, salvo que des con un voluntario que por su condición de persona, se apiade de ti y por lo menos te de su cariño y apoyo, cosas que en ese momento y en un país extranjero, no tiene precio.

Realmente y por mi experiencia vivida en las ultimas cuatro ediciones, la entrada de una empresa privada, solo ha valido, desde mi humilde opinión y apreciación personal (que puede ser equivoca), para encarecer la participación en la misma, ya que no he notado mejoría en los servicios prestados, es mas, tanto la asistencia mecánica como la participación de voluntarios, me ha parecido bastante mas escasa, sobretodo, en esta ultima edición, sirva de ejemplo, la peor señalización de curvas peligrosas.

Creo que esto no es de recibo, sobre todo cuando se mueve un presupuesto económico tan elevado. También quiero hacer extensivo mi agradecimiento, a todo el personal del hospital de Pau, que en todo momento se desvivieron en cuidados, atenciones y en esfuerzos para que el idioma no fueran un problema para mi.

P.D.: Es imprescindible ir con la tarjeta internacional de la seguridad social, para que te atiendan en un hospital de otro país. Recomendación que no hace la organización, por que como he podido comprobar, su responsabilidad termina cuando te dejan en el hospital.

Jerónimo Alejo.

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